Salud de la piel y del pelaje

Como dueño, desea un perro cuya salud y felicidad, en todos los sentidos, salten a la vista. La piel y el pelaje también proporcionan información importante sobre el estado de salud de su amigo de cuatro patas.
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En la mayoría de los perros, el pelaje es la característica visible más destacada, ya que, con pocas excepciones, cubre y protege completamente la piel. Sin embargo, el pelaje siempre será tan sano como la piel que cubre. Y esta es un órgano complejo con numerosas capas, funciones y necesidades.

Estructura y funciones de la piel en los perros

Al igual que en los seres humanos y muchos otros mamíferos, la piel de los perros está formada por varias capas y protege el cuerpo y el organismo de influencias externas potencialmente dañinas, p. ej., sustancias químicas y microorganismos que, de lo contrario, podrían penetrar fácilmente en el organismo. Al mismo tiempo, la piel es el mayor de todos los órganos de los mamíferos y también ejerce de órgano sensorial, al contener innumerables terminaciones nerviosas, en el interior y debajo, que transmiten información sobre el frío, el calor y el dolor al cerebro.

La epidermis forma la capa más externa de la piel, que también es visible a través del pelaje. Debajo se encuentra la dermis, la capa más gruesa de la piel. La hipodermis es una capa de tejido conectivo suelto y grasa.

La epidermis

La capa más externa de la piel se llama epidermis. El nivel inferior de la epidermis contiene células formadoras de pigmentos que confieren a la piel y al pelaje su color. El material genético del perro determina en gran medida el color y la distribución de los pigmentos emitidos. No obstante, la edad, las enfermedades y la exposición al sol también pueden afectar el color del pelaje. Así, en algunos perros se observa el fenómeno del llamado «hocico cambiante»: Debido a la radiación UV del sol, se producen más pigmentos de color. En consecuencia, la piel del hocico de estos perros, que de lo contrario sería clara, se oscurece. Este mecanismo endógeno protege la piel de los daños inducidos por la radiación, como las quemaduras solares, durante los meses de sol. Por otro lado, el estrés y el proceso natural de envejecimiento provocan una muerte gradual de las células pigmentarias, lo que acaba manifestándose como un encanecimiento creciente y en una mayor sensibilidad al sol.

En la epidermis también hay numerosas células que, una vez formadas, migran a la superficie de la piel, mueren y entretanto se endurecen cada vez más, hasta convertirse en pequeñas y firmes escamas córneas. El estrato superior de la piel está formado por varias capas de estas células queratinizadas. Estas forman una especie de capa protectora de queratina, que es notablemente más gruesa en las zonas sin pelo, como la pata. Cuanto más se carga una parte del cuerpo, más se espesa la capa córnea. La edad también contribuye al crecimiento del manto córneo.

Esta capa córnea protege de las cargas mecánicas y químicas, así como de la penetración de microorganismos nocivos (p. ej., bacterias). Además, la barrera cutánea evita la pérdida de líquidos.

En los cachorros, la barrera cutánea suele ser incluso más permeable que en los ejemplares adultos.

La dermis

La capa intermedia de la piel, llamada dermis, está formada por un tejido denso y al mismo tiempo muy elástico. Confiere flexibilidad y resistencia a la piel. Ambas características disminuyen con la edad.

Los numerosos vasos sanguíneos de la dermis aportan nutrientes a la epidermis suprayacente. Otra tarea importante de estos vasos sanguíneos es la regulación de la temperatura de la piel y del organismo. Cuando hace calor, los pequeños vasos se dilatan y, por tanto, eliminan más calor. En cambio, en condiciones de frío, se contraen para perder menos calor. En la dermis, las células sensoriales son especialmente numerosas. Aseguran la recepción y transmisión de diversos estímulos ambientales. En función del tipo de estímulo, hay diferentes células. Cada una de ellas está especializada en sensaciones como el tacto, el dolor, el picor, el frío o el calor.

Un determinado tipo de músculo, el músculo piloerector, también se encuentra en la capa media de la piel. Las hormonas del estrés provocan la contracción de estas fibras musculares, con el consiguiente erizamiento del pelo de los perros, especialmente en la zona del cuello y la espalda. Los pelos erizados son un reflejo, una reacción que el perro no puede controlar conscientemente y que se desencadena por el estrés o la tensión.

La hipodermis

La tercera capa de la piel, llamada hipodermis, está formada principalmente por células grasas. Estas aíslan el cuerpo del perro y lo protegen del frío. Además de energía, en el tejido graso de la hipodermis también se almacenan vitaminas. La grasa protege los órganos internos de golpes y presión.

Las glándulas cutáneas

En las capas superiores de la piel hay diferentes tipos de glándulas. Las glándulas sebáceas segregan una sustancia aceitosa que forma en la piel una fina capa repelente al agua. Esta protege la piel de contaminantes y patógenos y también proporciona al pelaje su brillo natural. Sobre todo en la base de la cola, hay un gran número de estas glándulas sebáceas.

Otros dos tipos de glándulas presentes en la piel del perro son las apocrinas y exocrinas. Las glándulas apocrinas están presentes en prácticamente todo el cuerpo. Segregan una secreción rica en proteínas que se combina con el sebo de la piel y mejora así las propiedades protectoras de la película grasa. Las glándulas apocrinas también tienen una función comunicativa, por medio de la producción de olores. Las glándulas exocrinas se encuentran principalmente en las almohadillas de las patas. Se asemejan a las glándulas sudoríparas humanas y segregan un líquido transparente inodoro.

Funciones y estado del pelaje del perro

Cada perro tiene el pelaje típico de su raza o, en el caso de los ejemplares mestizos, una combinación de las características de varias razas. En cualquier caso, tanto si el pelo es corto como si es áspero, largo o duro, el pelaje asume tareas importantes en todos los perros: Protege la piel o el cuerpo de las influencias externas. Además de interceptar las influencias climáticas, como la humedad o el frío, el pelaje ayuda a mantener los parásitos alejados de la piel sensible. En la mayoría de los perros, el pelaje se compone de dos tipos diferentes de pelo: Se distingue entre el pelaje exterior y el manto inferior.

Algunas razas de perros tienen una estructura de pelaje especial. Por ejemplo, si falta el manto inferior, pueden convenir determinados cuidados y medidas de protección, como la colocación de un abrigo para perros. Si la función de la piel como cubierta protectora se ve alterada por infecciones o lesiones, se debe favorecer igualmente la salud cutánea.

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La función de la piel puede verse también atacada desde el interior: Las enfermedades y las alergias, así como el exceso o la falta de suministro de determinados nutrientes, también influyen en la salud y la función de defensa de la piel. Por lo tanto, para mantener la salud natural de la piel, se debe asegurar siempre atención a un suministro suficiente y equilibrado de nutrientes como ácidos grasos esenciales, biotina, cinc y aminoácidos.